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Política: ¿Por qué Perú es tan difícil de gobernar?

La caída de Pedro Castillo Terrones supone un nuevo capítulo en la crisis política peruana. La propia Constitución de Perú ha dibujado un precario equilibrio entre la presidencia y el Congreso.

El expresidente Castillo ha sido el último en caer, sin embargo, comparte con sus más recientes predecesores en el cargo el poco tiempo que aguantó en él.

Su sucesora, la recién juramentada Dina Boluarte, se ha convertido en la primera presidenta en la historia de Perú, pero también en el sexto jefe del Estado peruano desde el año 2018 (Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo y Dina Boluarte).

¿Qué hace a Perú un país tan ingobernable?

Tensión permanente con el Congreso

La constante se ha estado repitiendo en los últimos años. El pulso permanente entre el Congreso y el presidente finaliza con la derrota de este último, el cual acaba dejando el poder.

Pedro Castillo ha sido el último en sufrirlo en sus propias carnes.

En un aparente intento por poder frenar la votación de la moción de vacancia contra él en el Congreso, ha comunicado sorpresivamente la disolución del Parlamento y la creación de un gobierno de excepción.

Sin embargo, pocas horas después, haciendo caso omiso del anuncio presidencial, los congresistas se han reunido y decretaron la vacancia del presidente, que quedó en manos de la Policía y la Fiscalía, acusado de rebelión.

Constitución Política del Perú – Vacancia Presidencial

La situación ha nacido desde de la Constitución Política del Perú, la cual fue aprobada en el año 1993. La cual establece que la presidencia de la República queda vacante por “incapacidad temporal o permanente del presidente, declarada por el Congreso”.

Esto ha abierto la puerta a que la vacancia se convierta en una especie de espada de Damocles que pende permanentemente sobre la cabeza del presidente y que puede caer sobre él en cuanto en el Congreso se reúnan los 87 votos requeridos.

Es lo que le ha pasado ahora al ex mandatario Pedro Castillo, a Martín Vizcarra en 2020 y cuando Alberto Fujimori había huido a Japón en el año 2000 y el Congreso hubo de declarar su destitución.

Esa peculiaridad constitucional detalla que los presidentes peruanos cuenten con una posición mucho más débil.

Los sucesivos congresos se han dado cuenta de que el procedimiento de la vacancia les da la posibilidad de acabar con el presidente y no han dudado en utilizarla.

Hasta el punto de que existen expertos que indican que el sentido original de la vacancia se ha desvirtuado.

BBC Mundo Omar Cairo

De acuerdo a lo que le dijo a BBC Mundo Omar Cairo, profesor de Derecho Constitucional en la Pontificia Universidad Católica del Perú, “Perú es el único país en el mundo que tiene la institución de la vacancia por incapacidad moral. Pero la incapacidad moral, que está en las constituciones peruanas desde 1839, aludía en el siglo XIX a la incapacidad mental del presidente”.

“Ahora cada vez que los congresistas consideran que el presidente es un inmoral, lo pueden destituir discrecionalmente con solo la fuerza de los votos, y ese término de inmoral es algo muy gaseoso hoy día”.

Fuerzas Políticas Peruanas

Y a eso se le agrega la creciente fragmentación experimentada por las fuerzas políticas peruanas en los últimos años.

Cairo explica que “el Parlamento no está conformado por bloques parlamentarios sólidos, sino por una multitud de grupos pequeños que responden más a intereses particulares que a programas o ideologías, y eso hace muy difícil para los presidentes procurarse un respaldo en el Congreso”.

De esta manera, el peruano se configura como una rareza en el mapa de los sistemas políticos latinoamericanos, en el cual predominan los regímenes presidencialistas.

“Perú no es un régimen parlamentario como el británico o el español, en el que al primer ministro o al presidente del Gobierno lo eligen los diputados en el Parlamento, sino que al presidente lo eligen directamente los votos del pueblo en las elecciones, pero la existencia de la vacancia ha permitido un mecanismo discrecional para deponer al presidente que no existe en otros países de nuestra región”.

La opción del gobierno

El pasado noviembre, Pedro Castillo ha asegurado que el Congreso le había negado la confianza por su posición contraria a una ley sobre los referendos en el país.

Una segunda negativa le hubiera permitido disolver la Cámara.

Sin embargo, el Congreso le había negado que se hubiera producido siquiera esa supuesta primera denegación de la confianza y recurrió al Tribunal Constitucional, que le ha dado provisionalmente la razón.

Fue la última escaramuza entre el Congreso y Pedro Castillo antes de la batalla final que había culminado este miércoles con él fuera de la Presidencia.

Y aunque a día de hoy haya una nueva presidenta, existen los motivos para poder pensar que no será la última.

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